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Latente crisis migratoria entre Estados Unidos y Cuba

07 DIC CRISIS CUBA USA

El callejón sin salida creado en las últimas semanas, en la cual han quedado atrapados cientos de emigrantes cubanos en la frontera de Costa Rica con Nicaragua, mientras intentaban llegar a los Estados Unidos, es muestra fehaciente de que la política migratoria de Washington hacia Cuba ya no es sostenible. De no cambiarse, podría generar una crisis similar a la del puente marítimo del Mariel en 1980 o la crisis de los balseros en 1994 —si es que ya no ha comenzado a producirse.

La actual política, basada en los acuerdos migratorios negociados con La Habana en 1994 y 1995, compromete a los Estados Unidos a admitir por lo menos a 20 000 inmigrantes legales cubanos cada año, y devolver a los emigrantes cubanos que sean interceptados en el mar en su intento por entrar ilegalmente a los Estados Unidos.

Unilateralmente, los Estados Unidos también adoptaron la política de «pies secos/pies mojados» que le permite a los cubanos que lleguen a los Estados Unidos («pies secos») permanecer en el país bajo un estatus especial llamado «parole» y, un año después, ser elegibles, en virtud de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, para solicitar residencia permanente. Ninguna otra nacionalidad extranjera disfruta de este estatus privilegiado.

Desde hace tiempo, el Gobierno cubano ha expresado que estas políticas estimulan la emigración ilegal y la trata de personas. Sin embargo, el problema de los cubanos que llegan a los Estados Unidos por vías ilegales había sido un problema relativamente menor hasta hace muy poco.

Durante los años transcurridos desde que se firmaron los acuerdos migratorios, alrededor de 4 000 cubanos han eludido anualmente al Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos, han llegado a las playas de la Florida y han reclamado el estatus de «pies secos». Unos 2 000 a 3 000 han sido interceptados en el mar («pies mojados») cada año y han sido devueltos a Cuba. Como el cruce por el Estrecho de la Florida en balsas destartaladas o botes en estado ruinoso es tan peligroso, y la probabilidad de ser apresados por el Guardacostas es tan alta, el flujo de emigrantes ilegales se había mantenido dentro de límites manejables.

The New York Times / Foto: Especial 

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