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Babelizar la nación

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Dr. Silvino Vergara Nava

“confundamos su lenguaje de modo que

 no se entiendan los unos con los otros”.

Génesis 11:1-9.

 

La palabra “babelizar” pudiera considerarse como un verbo procedente del texto bíblico en donde se menciona que Dios, por la necesidad de evitar que el hombre se sienta tan poderoso e, incluso, superior a él, conformó en la lengua de las personas muchos lenguajes, lo cual provocó la falta de comunicación entre todos y, con ello, desde luego, el distanciamiento entre todos los hombres del mundo antiguo.

Hoy esa palabra “babelizar” puede utilizarse con los hechos que están sucediendo en este tiempo en México. Pareciera que el resultado de las elecciones del pasado mes de julio de 2018, causara, como uno de sus efectos, precisamente, el distanciamiento entre la propia población, entre las personas, los ciudadanos, los mismos grupos sociales, colonos, empresarios, compañeros de trabajo, alumnos, las familias, etc. Evidentemente, hay una división de la sociedad como no se había visto en muchos años atrás.

Desde luego que mucha oposición a la nueva administración pública y a las determinaciones de los legisladores puede ser con conocimiento de causa, dando razones y argumentos para expresar que las medidas que se toman no son viables, algo que abona al avance de la nación y, desde luego, se debe aplaudir y fomentar. Sin embargo, hay otros opositores, con un rechazo que atiende a que han perdido o perderán su cargo público, el cual, desafortunadamente, sirvió principalmente para dos cosas: o bien, para tener antigüedad en el empleo y, posteriormente, jubilarse o, en su caso, para hacer “negocitos” dentro de la propia administración pública y otras instituciones del Estado, pues no hay muchas que se encuentren excluidas de esa situación. También, en este segundo grupo, podemos ubicar a los que han perdido la dádiva del Estado de contratar obras, de suministrar servicios o bienes, de arrendar un inmueble para el Estado, pues en muchas de las ocasiones las licitaciones se ganan con muchas razones que no tienen que ver con los requisitos de las licitaciones. Por todo ello, desde luego, se ve su rechazo a este nuevo gobierno.

Ahora bien, hay otro más peligrosos entre los que se oponen a esta nueva administración y están provocando que la nación se “babelice”; ellos son la gran masa que solamente esta en desacuerdo, sin razón alguna, en la que los porque son muy variados, porque no los hay o, bien, no los encuentran. Desacuerdos que surgen en habladurías en los restaurantes, en las cafeterías, en muchas de las aulas de las escuelas y universidades, en la mesa de la familia, en las reuniones de los parientes, donde la oposición no tiene razones, pero sí críticas, y cuenta con argumentos para descontar, pero no para sumar; cuenta con sin razones y no con respuestas que permitan avanzar en el crecimiento del país. Por ello es que se tratan de meras discusiones estériles y promueven e incitan la falta de comunicación materializando el “babelizar” a la población mexicana.

El 15 de marzo de 1918, Emiliano Zapata emitió un manifiesto a los obreros de la República con el animo de sumar adeptos en la propuesta de la revolución del sur, el cual dice textualmente: “Hermanos de las ciudades, venid al encuentro de vuestros hermanos del campo, hermanos del taller; venid a abrazar a vuestros hermanos del arado, hermanos de las minas, del ferrocarril, del puerto; salvad los ríos, las montañas, los mares; […] vuestras reclamaciones son parecidas a las nuestras […]” (García Jiménez; Plutarco, Emilio, Zapata en el corazón del pueblo, Itaka, México, 2017). La consecución de ese manifiesto fue, un año después, el asesinato de Zapata.

Pareciera que, durante la historia de México, a alguien o a varios les ha interesado que México se mantenga permanentemente en esas condiciones de “babelización”, es decir, en una falta de comunicación total, como si se tratara de lenguajes diversos, lo cual estimula el retroceso, estancamiento, retracción de la nación y, como consecuencia, de la propia población. Finalmente, cabe aclarar que la palabra “babelizar” no está reconocida aún por la Real Academia de la Lengua Española, pero estos hechos que se han presentado en los últimos tiempos son una realidad a la cual habrá que denominarle de alguna forma, como esta.

 

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